miércoles 11 de enero de 2012

  • Publicado hoy en la Gaceta.......me ha parecido  muy interesante

    La despedida de Martín Vigil

    11 ENE 2012 | José Luis Martín Vigil
    En honor al fallecido escritor, clave en la formación de generaciones de españoles, reproducimos su último artículo conocido, publicado en ALBA.
  • Ya en el ocaso, de espaldas al sol, me es dado contemplar el increíble camino recorrido hasta llegar, pasado casi un siglo, a esta última frontera, la que se cruza sólo una vez y para siempre [...] ¿Quién soy yo? ¿De dónde vengo? ¿Adónde voy? [...] Mucho he visto en tanto tiempo; mucho he oído y escuchado. Estudié lo mío (y lo de otros) y enseñé también. Todo lo que sé lo aprendí por el camino [...] ahora me toca a mí recoger el finiquito, vulgo, pedir la cuenta y liquidar.
    ¡Qué momento, amigos! Sí, llegar hasta aquí y no pararse a pensar es imposible. Incluso el carbonero de la fama seguro que piensa alguna vez. Pero quizá preguntes: ¿qué pensar? Cada uno es cada uno, de manera que me limitaré a hablar sólo de mí. Pues bien, yo tengo fe, después de todo, lo que no deja de parecerme un milagrito [...] Milagrito (con minúsculas) llamo yo al hecho de haberla conservado a lo largo del camino [...]. A pesar de todo, no se apagó nunca la luz que personas que me amaron encendieron en mi infancia. Tembló la llama muchas veces, es verdad, pero siempre quedó un cabo suelto al que agarrarme si arreciaba el temporal, de suerte que mi infancia en el recuerdo fue el salvavidas que me rescató cada vez que fue preciso.
    Después de todo, ¿de quién fiarse más que de los padres? Antes de saber leer aprendí de coro el catecismo, cantándolo en la cama los domingos, junto a ellos, con el entusiasmo suficiente como para que los vecinos llamaran a nuestro piso “la parroquia”, con humor. Catecismo que aún está reconocible en mi memoria y que bastó para barrer al enemigo. [...] Hay otros modos de transmitir la fe, pero no hay catequesis comparable a la de papá y mamá explicando a sus hijos lo que es Dios, como Él les da a entender. Permitidme un desahogo desde aquí: a mis abuelos, padres y hermanos, ninguno de los cuales se encuentra ya entre nosotros, gracias por siempre, gracias por haberme enseñado lo que es amor: Deus caritas est. No hace falta saber latín. La familia es la fórmula. No le den más vueltas.